Consecuencias sobre hechos

Conforme pasan los meses con Brunita, me doy cuenta que la paternidad se trata de priorizar las consecuencias sobre los hechos y no los hechos sobre las consecuencias.

Cuando no tenemos una responsabilidad mayor, priorizamos el hecho sobre la consecuencia. Ejemplo: Nos compramos un celular en infinitas cuotas sin pensar en las consecuencias de endeudamiento que esto conlleva. La consecuencia se vuelve efímera o irrelevante ante el hecho de tener un celular nuevo. El hecho es más importante que la consecuencia.

Pero planteando el mismo caso al ser padre, pensamos mucho más en la consecuencia. Nos sentamos a analizar las consecuencias que podría tener asumir la compra de un celular en cuotas y si esto conlleva a una ínfima posibilidad de que a tu hijo/a le falte algo, lo descartamos completamente. Damos más importancia a la posible consecuencia que al hecho de poseer el celular nuevo.

Este cambio en nuestra forma de pensar es casi automático y hace que nuestro poder de decisión tambalee ante supuestos. Creo, que madurar se trata de eso. De evitar gastos superfluos o impulsos ante supuestos que solo existen en nuestra cabeza.

Pero esa posibilidad latente que existe del supuesto nos intimida pero en un buen sentido. Nos vuelve económicamente más responsable y organizados. Tener una hija, irónicamente, es lo mejor que le ha pasado a mis finanzas personales.

Hoy gasto mejor y hasta aprendí a ahorrar, todo esto para darle un buen futuro a lo que amo. A mi pequeña Brunita.

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Hasta la próxima semana.

La familia suma un nuevo miembro: el Panda Car

Paraguay, el país donde vivo, tiene un pésimo sistema de transporte público. La movilidad propia se vuelve casi indispensable a causa de la falta de seguridad en las calles y por la carencia de buenos buses y de la ausencia de alternativas válidas al vehículo propio.

Dada esta situación, sumamos a la familia a un miembro más. El Panda Car.

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Adquirí este vehículo para que Pau y Bruni puedan ir seguras a todas partes, actualmente se desplazaban caminando o en bus y esta situación me sacaba el sueño. Para colmo, en el barrio en el que vivo hubo una ola de asaltos y esto aumentaba mis temores. El solo hecho de pensar que podía ocurrirles algo, me sacaba lágrimas de noche.

Pero, increíblemente, a veces los problemas se solucionan casi solos. Fui a una feria de vehículos y encontré un cero km año 2014 a muy buen precio, lo que causo una compra inmediata.

Así, Pau y Bruni pueden tener un medio de transporte seguro y cómodo. Se padres significa andar con varios bolsos a cuestas.

Ahora, duermo un poco más tranquilo. A veces, la posibilidad de dormir, se compra.

Hasta la próxima semana.