Cocina de Heladera: Tostadas francesas a lo Elvis

Se cuenta que el rey del rock and roll tenia un sándwich bautizado con su nombre. Era un twist del típico PB & J sándwich ( sándwich de mantequilla de maní y mermelada de uvas) pero con un toque mucho mas catastrófico para el hígado.  Consistía en dos rebanas de pan untadas en mantequilla de maní y relleno con rodajas de bananas y panceta bien crujiente.

Inspirada en el “Elvis” y con la faltante triste de panceta en mi heladera arme un sándwich con un toque bien digno de cualquier rey que cuida un poco su salud. Ideal para acompañar el café y despertar las neuronas de cualquier estudiante.

 

Que necesitamos para 2 sándwiches:

  • Pan lactal (o el que encuentres)   4 rebanadas
  • Leche  1 taza
  • Azúcar  1/2 taza
  • Azúcar morena  3/4 taza
  • Huevos  2 unidades
  • Canela   1 cucharada
  • Manteca  3 cucharadas
  • Bananas   2 unidades

 

Para decorar

  • Dulce de leche
  • Syrup de chocolate
  • Azúcar Impalpable

 

french toast

Elaboración

Mezclamos en un bowl la leche, huevos, azúcar, y canela. Batimos bien con un batidor a mano hasta que no queden grumos. Pasamos la mezcla a un recipiente plano y procedemos a mojar las rebanas de pan en la mezcla. No dejen mucho tiempo el pan en remojo ya que puede romperse y quedar muy blandito.

Calentamos una sarten a fuego medio y colocamos una cucharada de manteca. Colocamos de a una las rodajas de pan y doramos de ambos lados. Siempre utilicen la manteca para dorar bien los pancitos.

Rellenamos los sándwiches con trozos de banana, y por encima espolvoreamos el azúcar impalpable. Sean creativos con el dulce de leche y el syrup y armen los firuletes y dibujos que quieran.

 

french toast3

 

Compartan, cocinen, prueben y comenten 🙂

 

Nuestros ídolos de infancia sumidos en las drogas

Paul Ribera es el encargado de sumirnos en este trauma. Retrató a tus ídolos de infancia sumidos en las drogas.

Resaltando los excesos, nos muestra a Hey Arnold, Dexter o Rugrats completamente destruidos por los vicios.

Un paseo aterrador por la niñez, que nos muestra que Internet no tiene límites.

Childhood-Ruined-Paul-Ribera1 Childhood-Ruined-Paul-Ribera2 Childhood-Ruined-Paul-Ribera3 Childhood-Ruined-Paul-Ribera4 Childhood-Ruined-Paul-Ribera5 Childhood-Ruined-Paul-Ribera6-570x570 Childhood-Ruined-Paul-Ribera7