Síndrome de Fotos Innecesarias

Cuando somos padres y nuestros hijos van creciendo, van aprendiendo habilidades de forma diaria, sobre todo cuando son bebés.

Nos devuelven la capacidad de asombro pero esa capacidad viene asociada a un rara enfermedad llamada SFI, Síndrome de Fotos Innecesarias.

Si nuestro bebé:

Levanta su cabeza, le sacamos una foto.

Mueve su pie, le sacamos una foto.

Dice AGUUUUU, le sacamos una foto.

Duerme, le sacamos una foto.

Estornuda, le sacamos una foto.

No hace nada nuevo, le sacamos una foto.

Ese Síndrome, trae una extraña necesidad de compartimos con todo el mundo lo que está logrando tu hijo/a. Y nadie está libre de pecados, todos en algún momento, detestamos la excesiva cantidad de fotos que sube una u otra persona.

Ser padre te vuelve bobo, pero bobo de amor. Al final de cuentas, una sola vez vas a ver crecer a tus hijos. También abre una nueva perspectiva y nos enseña a ser más tolerantes y a entender porque los demás suben muchas fotos casi iguales de su bebé.

Creo en lo lindo de compartir fotos con los demás, pero más valoro tener un momento que sea único para mi con mi hija. Algo que guarde y recuerde el día que la vea terminar el colegio o la universidad y venga a mi mente como una chispa eterna de felicidad que es solamente mía y me haga sonreír en silencia.

Para cerrar, comparto con ustedes mi FIS, mi foto innecesaria de la semana.

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Hasta la próxima.

Consecuencias sobre hechos

Conforme pasan los meses con Brunita, me doy cuenta que la paternidad se trata de priorizar las consecuencias sobre los hechos y no los hechos sobre las consecuencias.

Cuando no tenemos una responsabilidad mayor, priorizamos el hecho sobre la consecuencia. Ejemplo: Nos compramos un celular en infinitas cuotas sin pensar en las consecuencias de endeudamiento que esto conlleva. La consecuencia se vuelve efímera o irrelevante ante el hecho de tener un celular nuevo. El hecho es más importante que la consecuencia.

Pero planteando el mismo caso al ser padre, pensamos mucho más en la consecuencia. Nos sentamos a analizar las consecuencias que podría tener asumir la compra de un celular en cuotas y si esto conlleva a una ínfima posibilidad de que a tu hijo/a le falte algo, lo descartamos completamente. Damos más importancia a la posible consecuencia que al hecho de poseer el celular nuevo.

Este cambio en nuestra forma de pensar es casi automático y hace que nuestro poder de decisión tambalee ante supuestos. Creo, que madurar se trata de eso. De evitar gastos superfluos o impulsos ante supuestos que solo existen en nuestra cabeza.

Pero esa posibilidad latente que existe del supuesto nos intimida pero en un buen sentido. Nos vuelve económicamente más responsable y organizados. Tener una hija, irónicamente, es lo mejor que le ha pasado a mis finanzas personales.

Hoy gasto mejor y hasta aprendí a ahorrar, todo esto para darle un buen futuro a lo que amo. A mi pequeña Brunita.

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Hasta la próxima semana.