Imagen de Ashes and Snow

La Bella Danza

Cuando alguien me dice que le gusta la fotografía y el cine, inmediatamente pienso en Gregory Colbert.

Es decir, a diario veo muy buenas fotos por muchos medios diferentes, incluso en la publicidad hay cosas que lo dejan a uno sin palabras, pero precisamente por esa saturación cotidiana de imágenes (que pretenden ser todas espectaculares) al final del día las ideas que retenemos son contadas y difusas.

En cambio yo sí recuerdo a Colbert. Hace un año conocí su trabajo con “Ashes and Snow” (2002) y desde entonces se me volvió un referente. Y aún me sigue cautivando y aún me cede esos misterios sosegados que sentí con la primera vez.

Valga mencionar que si bien la composición de esta obra logra abstraer fácilmente al espectador, también es muy posible que mientas avanza uno empiece a pensar en el reto que debió haber sido la producción audiovisual de semejante empresa. Y no es para menos. Para hacer “Ashes and Snow” uno de los puntos claves fue el entrenamiento de animales gigantes de cielo, mar y tierra, para luego incluirlos a todos en una danza suave donde lo primordial es la estética. Da la impresión de que la conexión llega a tal punto que tanto el hombre como el animal han aprendido a anticipar los movimientos del otro, que nunca se harán daño, que no cometerán errores ni se pisarán los pies. Ambos sienten que comparten algo, reconocen sus igualdades y el resultado es una coreografía impecable.

Sé que está de más recomendarles que para ver este video -que es 100% arte contemplativo- lo mejor es hacerlo en un espacio que les permita concentrarse y concentrarse de verdad. Me refiero a que no vale la pena darle Play si cambian de pestaña cada medio segundo a revisar Facebook o a jugar con el nuevo doodle de Google; eso sería hacer trampa, eso les dañaría la experiencia y creánme, vale la pena vivirla.

Ah y tampoco se preocupen por los detalles. Recuerdo que cuando lo vi por primera vez fue en un televisor que no superaba las 30 pulgadas, con todo y eso me dominó. Hoy todavía sueño con verla en cine, en la pantalla grande, especialmente en esos días pesados en los que la ciudad te agobia. Sí, casi todo el tiempo. Es que con total franqueza hay momentos en los que a uno le parece que la belleza es una especie más en peligro de extinción. Sí, es posible. Entonces recuerdo que todavía viven elefantes y que dentro de mí conservo algo de ellos.

Regocijaos.

Publicado por

Mayeli Espinosa

Mayeli Espinosa

Gimme arepa con café, baby! Oh yeah!

2 comentarios en “La Bella Danza”

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