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El Síndrome del Nido Vacío

Ayer Pau salió más temprano de lo habitual de la facultad y fui a buscarla. Volvimos a casa y sentíamos que nos faltaba algo. Ninguno de los dos tenía nada pendiente por hacer pero igual sentíamos que nos faltaba algo.

Ahí es cuando me di cuenta que estábamos experimentando por primera vez el Síndrome del Nido Vacío. Ese sentimiento absurdo de soledad cuando tu hijo/a no está cerca. Bruni estaba en lo de la mamá de Pau, y esa soledad nos estaba agobiando de una manera simpática.

Oficialmente hemos perdido la capacidad de estar sin hacer nada. Llevamos 4 meses a las corridas, siempre hay algo que hacer. Preparar un biberón, cambiar un pañal o pasear a Bruni para se calme, son situaciones que están en el orden de cada día.

Esos 30 minutos, estuvimos los dos mirándonos y riéndonos de la nueva situación que se presentaba.

Y pensar, que para mí, mis horas de ocio antes eran religiosas. Ahora no son más que un recuerdo de años donde no tenía nada importante por hacer.

Bruni nos absorbe todo el tiempo, pero no me quejo. Es la mejor forma de gastarlo. Ver como va aprendiendo cositas y va creciendo cada día, es por lejos, lo más lindo de la vida.

Hasta la próxima semana.

Publicado por

Istvan Nagy

Istvan Nagy

Soy más productivo de noche. No tengo club, partido político ni religión. Fan de Pink Floyd. Papá en construcción. La vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo.