Habrá sorpresas, será bizarro. He aquí un viaje inolvidable y que querrá repetir.

El viaje desde Leticia (Colombia) hasta Manaos (Brasil) se hace en barco sobre el Amazonas. Eso sí, de entrada no se esperen un crucero 5 estrellas, les advierto que lujos no habrán. Tampoco habrá internet, ni señal de celular ni tomacorrientes para cargar baterías. No obstante, a quienes les interese, se ofrece la mera bobadita de conocer el bosque tropical más extenso del mundo, teniendo como paisaje el río más largo del mundo,  con gente de espacios remotos del mundo y con mucho tiempo para meditar. Meditar de verdad, a escala global, sintiendo respirar la Tierra.

Aquí les dejo un video de lo que fue mi experiencia hace dos años. A partir de la mitad empezarán a aparecer todas las personas de distintas nacionalidades que viajaron aquella vez.

Abajo encontrarán los detalles técnicos (precios y servicios) y algunas recomendaciones que nunca van a estar de más.

 

LOS DETALLES

DURACIÓN: 4 días y 3 noches (es lo normal, aunque esto depende del nivel de las aguas del río, lluvias, tipo de embarcación, etc)

COSTO: 100 $US (apróx) durmiendo en hamaca

Si quiere camarote privado con cama, el costo es de 500 $US apróx.

Los barcos salen dos veces a la semana del puerto de Tabatinga. Los días pueden variar.

INCLUYE

DESAYUNOS típicos brasileños: Pan o galletas con mantequilla y mermelada (café da manhã brasileiro, pão com manteiga e galéia) + café con leche (por lo general ya viene endulzado) y a veces jugo. Para  los colombianos puede ser algo pequeño, por eso les recomiendo llevar comida extra ya que a esa hora no hay garantía de que la tienda en la azotea esté ya abierta.

ALMUERZOS típicos brasileños: Frijoles con arroz y farofa (harina de mandioca frita)  más alguna proteína (suele ser pollo). Se acompaña con pan, jugo/agua y un caldo espeso con aspecto poco provocativo (todavía lo recuerdo…), aun así, denle la oportunidad.

COMIDAS: Suele ser el mismo menú del almuerzo. A veces sólo el caldo.

*Independientemente de la calidad de la comida (no sabe mal pero tampoco es espectacular), su mayor debilidad es que siempre sirven los mismo. En caso que uno quiera comer algo diferente, en la terraza del barco venden hamburguesas a precios módicos (entre 3 y 5 USD), sanduches, snacks, golosinas, helados, gaseosa y cerveza a precios corrientes.

**Se recomienda llevar un recipiente personal para comer. Esto en caso que no tengan hambre pero quieran guardar la comida para más tarde; en el barco son muy puntuales con el servicio del comedor.

AGUA 24/7: Hay dispensadores de agua potable en el barco, gratuitos. Al lado siempre están los vasitos desechables pero en aras de evitar desperdicios, les recomiendo utilizar un termo personal. Pueden llevar té o jugos en polvo para agregarle al agua, por  si se antojan.

LAVAMANOS Y DUCHAS: Sin restricción de uso y con agua del río. Si mal no recuerdo, son unos 8 baños en el barco, en definitiva no aptos para personas escrupulosas pero tampoco exageradamente feos. Siempre hay papel higiénico pero recomiendo llevar un rollo personal; la luz dentro es muy mala y por la madrugada hay “hora pico”, es decir, todos los baños estarán ocupados.

 

NO INCLUYE

Hamaca. Se pueden conseguir en Leticia-Tabatinga unas sencillas desde 20mil pesos.

 

RECOMENDACIONES

SELLAR EL PASAPORTE EN AMBAS FRONTERAS. Antes de montarse al barco, se debe ir a Leticia para sellar el pasaporte indicando que se abandona Colombia y luego a Tabatinga (básicamente son una misma ciudad separada por una calle) a la Policía Federal a sellar el ingreso a Brasil. Durante el viaje la policía brasileña va a inspeccionar la embarcación y es imprescindible tener ambos sellos.

VACUNA FIEBRE AMARILLA.

REPELENTE. No hay demasiados mosquitos pero si uno que otro insecto. En la madrugada especialmente aparece mucho cucarrón, sin embargo el clima no suele ser tan hostil como uno se imaginaría estando en el corazón de la selva amazónica. A veces en las noches o el amanecer puede incluso llegar a hacer mucho frío pero como hay tanta gente alrededor, el “calor humano” puede ayudar a resguardarse.

CANDADO. No olviden que hablamos de un barco donde viajan entre 250 y 300 personas de todas partes del mundo, por tanto es mejor prevenir que curar. Cabe anotar que el barco hace paradas más o menos cada 6 horas en los distintos pueblos de la Amazonía brasilera, en esos recesos entran y salen muchas personas al barco. Se debe estar pendiente para evitar robos o lo que es peor, infiltraciones de drogas ilícitas en el equipaje. Por ser frontera, este es un riesgo que está presente; además durante el trayecto habrá un momento en que la policía federal  brasileña ingresará al barco para revisar el equipaje de todos (literalmente toca vaciar la maleta). La manera más efectiva para tener un viaje tranquilo es procurar rodearse con gente de confianza, estar al tanto de nuestras pertenencias y, de nuevo, llevar candado.

CARTAS, JUEGOS y cositas para distraerse. En la azotea del barco, especialmente en las noches, la gente se reúne a ver televisión, tomarse algo y sobre todo, a jugar cartas. Cuando viajé, un amigo llevó lana y se puso a tejer una bufanda, se pueden considerar todas las alternativas.

LIBROS, un diario de viaje, una guitarra.

No hay señal de celular y personalmente no recomiendo conectar equipos en los tomacorrientes del barco pues pueden dañarlos.

El barco tiene tres pisos y una bodega en la parte baja. El piso recomendado es el segundo pues el primero es más ruidoso, está cerca de la bodega y la cocina y suele ser donde se montan las últimas personas (las que abordan después de Tabatinga). También allí cargan todo tipo de animales, racimos de frutas y mucha comida. De todas formas uno puede moverse libremente por los tres niveles; el último es la azotea y no hay hamacas sino que está la tienda junto con un espacio grande para sentarse, hablar y observar el paisaje. Los dos pisos donde duerme la gente van a estar igualmente llenos (llenísimos) e inclusive durante las noches uno puede sentirse bastante apretadito. De todas formas es una experiencia genial, viajan algunos indígenas de la región, aunque la mayoría de gente suele ser de Manaos o de Leticia y siempre se ven personas de muchos países distintos.

Más allá de lo que les he contado, no puedo anticipar qué ocurra. Este viaje es muy diferente a lo que uno está acostumbrado, cuenta con cosas curiosas que suceden tanto adentro como afuera. También desde el barco se puede apreciar un poco el cómo viven las pequeñas poblaciones en la selva, a veces nadan delfines alrededor y hay atardeceres muy bonitos sobre el río.

Sin duda para un citadino -excepto si fuera manauense- aquí todo será novedad. Y eso que estos cuatro días son apenas una parte de las opciones del viaje. Verán que en ambos puertos hay cosas interesantes para ver y hacer, pero ya ustedes tomarán las decisiones.


Mayeli Espinosa

Gimme arepa con café, baby! Oh yeah!

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