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Consecuencias sobre hechos

Conforme pasan los meses con Brunita, me doy cuenta que la paternidad se trata de priorizar las consecuencias sobre los hechos y no los hechos sobre las consecuencias.

Cuando no tenemos una responsabilidad mayor, priorizamos el hecho sobre la consecuencia. Ejemplo: Nos compramos un celular en infinitas cuotas sin pensar en las consecuencias de endeudamiento que esto conlleva. La consecuencia se vuelve efímera o irrelevante ante el hecho de tener un celular nuevo. El hecho es más importante que la consecuencia.

Pero planteando el mismo caso al ser padre, pensamos mucho más en la consecuencia. Nos sentamos a analizar las consecuencias que podría tener asumir la compra de un celular en cuotas y si esto conlleva a una ínfima posibilidad de que a tu hijo/a le falte algo, lo descartamos completamente. Damos más importancia a la posible consecuencia que al hecho de poseer el celular nuevo.

Este cambio en nuestra forma de pensar es casi automático y hace que nuestro poder de decisión tambalee ante supuestos. Creo, que madurar se trata de eso. De evitar gastos superfluos o impulsos ante supuestos que solo existen en nuestra cabeza.

Pero esa posibilidad latente que existe del supuesto nos intimida pero en un buen sentido. Nos vuelve económicamente más responsable y organizados. Tener una hija, irónicamente, es lo mejor que le ha pasado a mis finanzas personales.

Hoy gasto mejor y hasta aprendí a ahorrar, todo esto para darle un buen futuro a lo que amo. A mi pequeña Brunita.

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Hasta la próxima semana.

Publicado por

Istvan Nagy

Istvan Nagy

Soy más productivo de noche. No tengo club, partido político ni religión. Fan de Pink Floyd. Papá en construcción. La vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo.