Alberto Salcedo Ramos

Alberto Salcedo Ramos… Después de haber leído y releído sus escritos, siento que en su nombre está implícito todo. Me parece que escribirle al lado “el mejor/ el patrón/ el rey/ el papá de los helados” del periodismo literario en Colombia es una redundancia, un adorno casi obvio, una aclaración que hasta podría sonar grosera. Él es y punto. Sí, es con Juan Gossaín, con Alfredo Molano, con Héctor Abad y con otros pocos;  pero éste año, después de haber ganado el Premio Ortega y Gasset de periodismo impreso (uno más para la lista de reconocimientos, galardones y menciones importantes que ha venido cosechando durante su carrera),  se ratifica que ahora es el momento de Salcedo Ramos, de él que está solo allá arriba en la cumbre, como un cóndor de los Andes que contempla todos los detalles con la mayor nitidez. ¿Cómo llego allá? No lo sé pero lo que soy yo, siempre que le leo me hace volar un poco. Ahora me doy cuenta que de eso se trata, de aprender a hilar las plumas y a tejer las alas, a saber imaginar inclusive en la más cruda de las realidades.

Pensándolo bien, de alguna forma u otra creo que Salcedo Ramos no está solo en la cima, sino que junto a él estamos todos sus lectores.

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Aquí les dejo un par de sus crónicas: “La travesía de Wikdi”, aquella con la cual ganó el Premio Ortega y Gasset, y  “La niña más odiosa del mundo”, una de mis preferidas.

La travesía de Wikdi

La niña más odiosa del mundo