Kate tiene 3 años y autismo, sus padres Alex y Shannel Mouland generalmente escriben sobre sus experiencias criando a su hija en su blog personal GoTeamKate, donde además nos permiten compartir con ellos los buenos y malos momentos de su vida, y mediante él por ejemplo sabemos que Kate ama a Buzz Lightyear así como también ama dar y recibir abrazos.

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Recientemente los Mouland habían ido a Disneylandia, un lugar emocionante y acelerador para todos. Durante el vuelo de vuelta el asiento de Kate quedó separada del resto de la familia en un asiento individual, por lo que tenía que sentarse a lado de un extraño.

Me senté y observé a la gente que entraba al avión y hacía rápidos juicios sobre quién podría sentarse a lado suyo. Entonces vi a un empresario y pensé “No, ese no quiero que se siente”.

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Y de hecho ese fue el hombre que se sentó. Posteriormente Shannel escribiría una carta en el post titulada “Querido Papi”.

Querido Papi,

No sé tu nombre pero Kate te llamó Papi durante todo el vuelo la semana pasada y tu amablemente nunca la corregiste. De hecho, ni siquiera te sorprendiste cuando te diste cuenta de que no te estaba confundiendo con su propio papi, y te diste cuenta de que eso era un juicio con respecto a lo cómoda que se sentía contigo. Si te llama “papi” más vale que creas que ella piensa que estás bien.

Vi a Kate en el asiento del medio sabiendo que eso significaba que habría un extraño sentándose a lado de ella durante toda la duración del vuelo. Tuve que tomar una decisión rápida y basándome en su obsesión con abrir y cerrar la ventana decidí que quizás sería una mejor distracción que si se sentaba en el asiento del medio. Observe el equipo entero de basketball de Temple ingresar y me pregunté si alguno de esos gigantes se sentaría junto a Kate. Todos se fueron al fondo. A ella le hubiera gustado eso, habría hecho algunas observaciones que más tarde yo tendría que afrontar pero a ella le hubieran gustado esos jugadores. Observé a muchas mujeres con apariencia de abuela subir a bordo y esperaba que alguna se sentara a lado de ella hasta que tu llegaste. Por un pequeño momento pensé que quizás tendríamos un asiento vacío a lado nuestro y entonces tu viniste y te sentaste con un maletín y tus documentos importantes y tuve la visión de Kate derramando toda el agua sobre tus contratos de millones de dólares, o deudas de la casa, o lo que sea que tenías. En el momento que te sentaste, Kate empezó a frotar tu brazo. Tu chaqueta era sueva y a ella le gustó la sensación de ella. Tu sonreíste y ella dijo “Hola Papi, esa es mi mamá”. Y entonces te tuvo.

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Podías haberte movido incómodamente en tu asiento. Podías haberla ignorado. Podías haberme dado esa “sonrisa” que desprecio porque significa “controla a tu niño por favor”. No hiciste nada de eso. Tu conversaste con Kate y le preguntaste sobre sus tortugas. Ella nunca podría haber respondido tus preguntas pero estuvo tan enamorada por ti que mantuvo contacto visual y atención contenido en los ítem sobre los que le estabas preguntando. Yo miré y sonreí. Hice unas pequeñas ofertas de distraerla, pero tu no lo permitirías.

Kate: (Al notar que tenías un iPad) ¿Esa es la putadoda de Papi?

Tu: Este es mi iPad. ¿Te gustaría verlo?

Kate: Para mi????? (Ella creyó que se lo estabas ofreciendo para quedárselo)

Yo: Mira con tus ojos, Kate. No es tuyo.

Kate: ¡Es lindo!

Tu: (Al notar que Kate tenía un iPad) Me gusta tu computadora también. Tiene un lindo estuche rosado.

Kate: ¿Papi quiere ser un chico malo? (Te ofreció a Shredder y eso, mi amigo, es de gran valor).

Tu: Genial.

La interacción siguió y siguió y ni una sola vez pareciste molesto. Te dio algunos momentos de paz cuando jugó con sus muñecas de Anna y Elsa. Te salvó de jugar con Barbies, pero sé que no te hubiera molestado. Apuesto a que también tienes hijas pequeñas.

No mucho antes de que aterrizáramos Kate llegó a su limite. Empezó a gritar para quitarse el cinturón, gritó para que abra la puerta del avión y lloró repitiendo “el avión está cerrado” una y otra vez. Trataste de redireccionar su atención a sus juguetes. Ella ya estaba muy lejos de ese punto, pero el hecho de que intentaste ayudar a tu nueva pequeña amiga me puso muy sentimental.

En caso de que te lo hayas estado preguntando, ella estuvo bien en el momento que salimos del avión. Gracias por dejarnos salir primeros. Ella se sentía superada y escapar del avión más un gran y largo abrazo fue todo lo que necesitaba.

Entonces, gracias. Gracias por no hacerme repetir todas esas horribles oraciones pidiendo perdón que tantas veces digo en público. Gracias por entretener a Kate tanto que casi tuvo un viaje en avión exitoso. Y, gracias por dejar de lado tus papeles y jugar a las tortugas con nuestra niña.

De hecho el hombre de traje leyó esta carta y contactó a Shannell agradeciéndole por las buenas palabras y asegurándole que no quería ningún reconocimiento.

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Sergio Camé

Cerca de ser psicólogo, y más cerca de necesitar uno. Editor de contenido en TheVentan.com y semi-coherente colaborador en QueMirar.com. Dicen que tengo un blog propio por ahí, pero no les creo.

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